Artículo de Opinión Prensa Libre 3/4/2011
Los políticos fracasaron
por VICTOR M. RUANO P.
El gobierno de la UNE hace rato perdió el rumbo y, al igual que los anteriores, nos dejarán más hundidos, como una prueba del fracaso de los políticos en la conducción del país. Ninguno ha llenado las expectativas de la población, y por lo que observamos en la actual contienda electoral adelantada ilegalmente, no hay señales de un cambio radical para bien de las mayorías empobrecidas; cualquiera que sea el partido vencedor traerá más de lo mismo y será otra oportunidad perdida provocada por políticos fracasados que tienen en ruinas a la Nación.
Nos toca a los guatemaltecos pagar caro, hasta con la vida, sus desaciertos y ocurrencias, su falta de compromiso y de voluntad política para erradicar los graves problemas que nos afectan, pues la extrema pobreza se expande y agudiza, la violencia y la conflictividad social y agraria se incrementa, la ingobernabilidad y la amenaza de un estallido social está latente, la aplicación de la justicia sigue siendo una asignatura pendiente, la ausencia e ineficacia del Estado mantiene intacto los poderes paralelos y favorece la invasión de los narcos.
Todo esto es “consecuencia del sistema económico-político-social vigente, dicen los vicarios de pastoral, que siempre ha favorecido a una pequeña élite dominante y privilegiada, provocando lacerantes desigualdades, que en el momento actual constituyen preocupantes signos de muerte”.
En verdad es muy poco lo que hemos avanzado en la construcción de una nación diferente, seguimos atrapados en los mecanismos del subdesarrollo, de la improvisación y de la mediocridad; todavía no encontramos la ruta de la paz y el desarrollo integral; nos debatimos en la vorágine de los asesinatos cotidianos; sucumbimos en la turbulencia de la impunidad, en la pobreza creciente, en la incertidumbre de los desempleados, en el sufrimientos de los migrantes y deportados, en el desconcierto de la gestión pública, en la angustia de las familias que sufren por la muerte de los seres queridos y por la escasez económica que no les permite vivir dignamente. El panorama se agrava al contar con políticos carentes de toda ética que buscan tener a sus pueblos a pan y circo, con dineros adquiridos ilícitamente, mientras familias enteras sufren hambre, enfermedades y abandono.
Estos señores y señoras, que han secuestrado la política para satisfacer sus intereses económicos y su ambición de poder, como dirían los campesinos del oriente, “andan más perdidos que el hijo de la Llorona”. Con sus acciones torpes, ilegales e inmorales, como las de la pareja presidencial y sus achichincles, hacen el ridículo y provocan pena y vergüenza en el ámbito internacional y nacional.
Han perdido toda credibilidad, y cuando intentan explicar sus supuestos programas de gobierno, nadie les cree, pues nunca han cumplido porque nunca les ha interesado la vida de la gente. A los pobres los utilizan con programas clientelares y asistencialistas, pues estos siguen muriendo de hambre, siguen sin tierra y sin trabajo, sin educación y salud, sin vivienda y salario dignos. El drama de los pobres de Guatemala llora sangre mientras los políticos se divierten en sus juegos de poder con las élites dominantes que financian sus campañas para luego recuperar con creces su inversión. Así jamás avanzará el país.